Pocas tradiciones culturales y pesqueras son tan antiguas, espectaculares y controvertidas como la almadraba. Este sistema de pesca que desde hace tres milenios atrapa al atún rojo en su migración anual a través del Estrecho de Gibraltar sigue siendo practicado hoy en día en cuatro localidades de la costa gaditana, entre ellas Zahara de los Atunes, a pocos kilómetros de Tarifa.
¿Qué es la almadraba?
La almadraba es un sistema de redes fijas que se instalan en el mar siguiendo la ruta migratoria del atún rojo. Cuando los atunes entran en las redes buscando pasar del Atlántico al Mediterráneo, son conducidos hacia la «cámara de la muerte», donde los pescadores —los arraeces— realizan la levantá, la captura final.
Una tradición de tres civilizaciones
Fenicios, romanos y árabes practicaron la almadraba en estas costas. El propio término viene del árabe al-madraba, «el lugar donde se golpea». Los romanos de Baelo Claudia construyeron su riqueza sobre el garum producido con el atún de almadraba.
El atún de almadraba hoy
El atún rojo de almadraba es considerado uno de los productos gastronómicos más exclusivos del mundo. Su carne, rica en grasa Omega-3 por la larga migración, se trabaja «de la cabeza a la cola», aprovechando todas sus partes como si fuera el cerdo ibérico del mar. Los restaurantes de Tarifa y Zahara son el mejor lugar para probarlo fresco, en temporada (mayo-julio).
El debate en torno a la almadraba
Aunque es una pesca muy selectiva y con cuotas controladas, la almadraba genera debate sobre el bienestar animal. Sin embargo, los defensores argumentan que es infinitamente más sostenible que la pesca industrial y que preserva un patrimonio cultural insustituible.